El 7 de enero de 1735 se encontró milagrosamente una imagen pequeña del Cristo en una sepultura con pelo natural, un hecho que marcó profundamente la historia y la devoción de Horcajo de Santiago.
Del Cristo original solo queda una pequeña capilla que conserva una familia horcajeña.
Dos años después, en 1737, el rey Felipe V concedió por real decreto a Horcajo de Santiago el privilegio de feria franca a la villa por no pagarse gravamen alguno. Se celebraría en el mes de septiembre y cuya publicación podemos encontrar en la GACETA DE MADRID nº25, 23 de junio de 1739, página 172.
Este es el origen de la feria que hoy seguimos celebrando en el mes de septiembre como feria de ocio.






