Un 28 de enero de 1989, se inauguró la Residencia de Mayores San Francisco de Asís, un proyecto que nació del compromiso, la vocación y el profundo sentido social de todos lo que lo hicieron posible, especialmente queremos recordar a las religiosas franciscanas, cuya labor fue única y esencial para nuestro municipio en este y otros muchos ámbitos.
Durante años, este hogar ha sido mucho más que una residencia: ha sido un espacio de cuidado, acompañamiento y dignidad para nuestros mayores, quienes son memoria viva de nuestro pueblo. Desde sus inicios como asilo religioso hasta su evolución como residencia moderna integrada en las redes de asistencia social, el espíritu de entrega y humanidad ha permanecido intacto.

Hoy recordamos y agradecemos a todos las personas que han trabajado en este proyecto durante tantos años y a los profesionales, quienes sembraron este camino de atención y cariño, cuidando a nuestros mayores con respeto, cercanía y corazón.

Un hogar construido con vocación, cuidado y gratitud.






