la fiesta del vitor
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En Horcajo se celebran muchas fiestas de origen religioso, pero sólo una es la Fiesta por antonomasia: El Vítor. Comienza el día 29 de Noviembre con la primera de un solemne novenario, que acaba el día 7 de Diciembre, en la celebración de la salida del estandarte.

Todos los días a las siete de la tarde, en la Iglesia Parroquial, se celebra la novena, como preparación espiritual de la fiesta de la Inmaculada. Estas son oficiadas por un Reverendo que se acerca a Horcajo para cumplir esta misión. Al final de estas novenas, se reza la Salve a la Inmaculada, y se vitorea a la imagen colocada sobre una carroza adornada por miles de flores.

Audio: Salve


El día 7 de Diciembre a las cinco de la tarde, se celebra la última de estas novenas con la celebración de la misa por parte del mencionado Reverendo. Tres horas después, a las 20 horas, se produce el popular rezo de la Salve a la Virgen de Horcajo de Santiago, la Inmaculada Concepción. Tras esta aclamación llena de sentimiento y devoción a la Virgen, se procederá a la salida y posterior entrega del estandarte a los caballeros portadores. Este momento es uno de los más brillantes de esta fiesta. Miles de personas, rezan al unísono la Salve y con una enorme solemnidad entonan el cántico, acompañados por un bonito e impresionante vaivén en forma de olas que contagian a toda la iglesia. Los horcajeños vitorean sin cesar al estandarte, lo harán sin tiempo predeterminado. Pueden estar varias horas sin cesar de vitorear, los vítores se hacen más intensos al movimiento del estandarte, horcajeños y estandarte 'bailan' al unísono.

Audio: Salida del Estandarte

Los horcajeños son conscientes de este instante. La tensión que se desbordaba al ver como llegaba el momento que habían esperando durante todo el año, en la salida del estandarte, se rompe con las voces y las lágrimas de los que vitorean a su Virgen. Unas horas más tarde, el estandarte se abre camino entre la gente, donde comienza una "imposible" carrera hacia la puerta principal de la Iglesia, la Puerta del Sol. Lugar en que le esperan tres devotos, que portarán el estandarte por todas las calles de esta villa.
La procesión que durará durante toda la noche del día 7 y gran parte del día 8. Este momento es de gran intensidad, todas las personas que inundan la iglesia se dirigen hacia el estandarte, lanzando vítores y celebrando su salida por la Puerta del Sol, dirección a todas las calles del pueblo, donde miles de gentes esperan a la 'Virgen' para vitorearla. Ahora el estandarte está en manos del pueblo, siendo su 'dueño' durante toda la noche.
La procesión transcurre por la mayor parte de las calles del pueblo, realizando un recorrido conocido por todos, destacando el transcurso por la calle Cantarranas, donde ya las luces artificiales, hace horas que se hicieron dueñas de la noche. El ambiente manchego que se respira durante este trayecto nocturno, parece descubrirnos a Don Quijote subido sobre su caballo engalanado, portando el estandarte de la Inmaculada en una de sus 'personales' e inimaginables aventuras.
Guisos típicos como la Pipirrana, dulces como los rosquillos, magdalenas y mantecados regados por anís y mistela, suavizan y endulzan las bajas temperaturas del invierno manchego y ayudan a los horcajeños y visitantes a disfrutar un poco mas de la noche.

Con la llegada del estandarte a las ermitas el pueblo, tanto caballeros como acompañantes se toman un corto respiro, con la mente puesta en la vuelta a la Iglesia.
La noche del día 8, a la llegada de nuevo del estandarte a la iglesia, se produce la entrega de éste a los horcajeños que intentarán devolverlo a la Sacristía. Este camino es más complicado que la entrega. Los horcajeños no quieren que se acabe su fiesta, no quieren que se les guarde su estandarte, a su Virgen. Su comportamiento está dirigido por su sentimiento, desenfrenado, que les empuja a vitorear con mucha mas fuerza y devoción ante el inminente fin de su fiesta. Cuando desaparece el estandarte por la puerta de la Sacristía, puerta que probablemente, más de veinticuatro horas atrás inició con desbordante ilusión la fiesta, se transforma la tensión de la espera a otra más ansiosa y que desespera, el fin de la fiesta. Los horcajeños intentan lanzar infinitos vítores para intentar disminuir la desazón que dejará en sus rostros la perdida del estandarte. Cuando esto sucede, unos segundos de silencio que parecen horas, se rompen con un enfervorizado vítor hacia la imagen de la Inmaculada, lo que deja paso a cientos de abrazos entre todos los horcajeños, realizando una función de 'consolación mutua' por perder esa sensación que en los momentos de la fiesta les une y que intentarán mantener durante todo el año.
Más tarde, según la hora de entrega, se realiza una procesión por las calles del pueblo donde ya no hay caballos ni caballeros, ni estandarte. Sale la imagen de la Inmaculada engalanada en carroza y de nuevo es vitoreada con la misma devoción que al estandarte, pero esta vez, con un acompañamiento pacífico, ordenado, sin voces que son la expresión de una paz conseguida después de una larga espera. Un recuerdo de la noche, de la fiesta y el inicio de otros trescientos sesenta y cinco días de nueva espera.
El 9 por la mañana, día de la 'Virgencilla', se celebra una solemne misa en honor de todos los horcajeños difuntos que intentaron y lograron transmitirnos uno de los mayores bienes inmateriales que puede poseer cualquier ser humano, el amor por su pueblo, sus raíces, sus tradiciones, sus mayores, etc. Así todos los 'horcajeños', agradecen y conservan en su forma más original y limpia, el legado tan preciado que les entregaron sus antepasados, procurando no ser el objetivo de las criticas de las futuras generaciones, las cuales exigirán entregarles esta herencia conservando su alma: el hermanamiento de los horcajeños. La fiesta del Vítor es la aclamación y homenaje a la Inmaculada Concepción. Esta aclamación, en Horcajo de Santiago, es anterior al establecimiento del Dogma Inmaculado por parte de la Iglesia Católica.

El comienzo en el tiempo de la fiesta no tiene día, mes y año claramente definidos, se piensa que no sea anterior al siglo XVII, como fiesta organizada, representadora e intérprete de los movimientos concepcionistas, teleológicos y populares que tienen su cenit en pleno siglo XVII. Desde fechas anteriores se hace una cuestación entre todos los vecinos, imponiendo una cantidad fija de dinero según las posibilidades de cada uno. Hace años, dicha cuestación se verificaba el día 8 de septiembre. Para ello, salía una galera adornada en la que se colocaba una imagen de la Inmaculada y que, arrastrada por dos mulas, recorría las calles del lugar recogiendo de los vecinos donativos en especie o en metálico. El dinero recaudado directamente o mediante subasta de lo donado servia para costear los gastos de la fiesta. Hoy día, todo lo recaudado en metálico tiene idéntico destino.

El texto que todos los horcajeños se aprenden desde muy niños, es la expresión del sentir común que instintivamente excluye a la Virgen del pecado original. No se sabe quién fue el autor de este texto, pero consiguió que el pueblo se identificara con él y así, lo hizo suyo, creando un compendio teleológico del dogma inmaculista. Estas son las palabras que conforman este texto y que se repiten una y otra vez la noche del día 7 de Diciembre en la boca de miles de horcajeños:
'' VÍTOR LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN MANCHA DE PECADO ORIGINAL,
¡VÍTOR!, ¡VÍTOR!, ¡VÍTOR!''

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